Katako-Kombé, Kasai
Fue
un dirigente de la emancipación del Congo (Katako-Kombé, Kasai, 1925 -
Elisabethville, Katanga, 1961). Procedente de una de las regiones más pobres
del centro del Congo belga, se instaló en 1947 en la capital de la colonia,
Léopoldville (la actual Kinshasa). Su educación fue autodidacta, tras haber
sido expulsado de varias escuelas misionales. Pronto se hizo notar en los
movimientos asociativos indígenas por su militancia en favor de ideales
igualitarios, antiimperialistas y pacifistas.
Patrice
Lumumba
Nacido
en 1925, Patrice Émery Lumumba fue un líder radical anticolonial que ocupó el
cargo de primer ministro del recién independizado Estado congoleño a la edad de
35 años. Al cabo de siete meses de ejercer como tal, fue asesinado el 17 de
enero de 1961.
Lumumba
se convirtió en oponente al racismo belga después de ser encarcelado en 1957
por las autoridades coloniales sobre la base de acusaciones falsas. Una vez
cumplidos doce meses de prisión encontró un empleo como vendedor de cerveza,
periodo en el que desarrolló su oratoria y se convenció cada vez más de que la
enorme riqueza mineral de Congo debería redundar en beneficio del pueblo
congoleño en vez de en las empresas extranjeras que las explotaban.
El
horizonte político de Lumumba se extendió mucho más allá de Congo. Muy pronto
se vio arrastrado por la ola de nacionalismo africano que inundó el continente.
En diciembre de 1958 el presidente de Ghana, Kwame Nkrumah, le invitó a asistir
a la Conferencia Panafricana, un movimiento anticolonial que atrajo a
asociaciones civiles, sindicatos y otras organizaciones populares. Dos años
después, a raíz de la reivindicación popular de que se celebraran elecciones
democráticas, el Movimiento Nacional Congoleño, encabezado por Lumumba, ganó
decisivamente la primera elección parlamentaria. El dirigente nacionalista de
izquierda asumió el cargo de primer ministro en junio de 1960.
Sin
embargo, las propuestas populistas progresistas de Lumumba y su oposición al
movimiento secesionista de Katanga (dirigido por los Estados coloniales del sur
de África, gobernados por blancos, proclamó su independencia de Congo el 11 de
julio de 1960) contrarió a toda una serie de intereses extranjeros y locales:
el Estado colonial belga, las compañías extractoras de los recursos minerales
de Congo y, por supuesto, los líderes de los Estados del sur de África
gobernados por blancos. Cuando aumentaron las tensiones, Naciones Unidas
rechazó la petición de apoyo de Lumumba, quien solicitó entonces la ayuda militar
de la Unión Soviética para calmar la emergente crisis congoleña provocada por
los secesionistas apoyados por Bélgica. Esta fue la gota que colmó el vaso.
Lumumba
fue secuestrado, torturado y ejecutado en un golpe de Estado apoyado por las
autoridades belgas, EE UU y Naciones Unidas. Con el asesinato de Lumumba murió
una parte del sueño de un Congo unido, democrático, multiétnico y
panafricanista.
La
muerte de Lumumba y su sustitución con el dictador Mobutu Sese Seko, respaldado
por EE UU, marcaron el comienzo de décadas de luchas intestinas, de régimen
dictatorial y de declive económico que han caracterizado el Congo poscolonial.
La desestabilización de la sociedad congoleña bajo el régimen brutal de Mobutu
-que duró de 1965 a 1997- culminó en una serie de conflictos devastadores, la
primera y la segunda guerras congoleñas (también llamadas guerras mundiales
africanas). Estos conflictos no solo fracturaron la sociedad congoleña, sino
que también arrastraron a todos los países vecinos, implicando finalmente a
nueve países africanos y a alrededor de 25 grupos armados. Cuando se puso fin
formalmente al conflicto, alrededor de 2003, habían muerto cerca de 5,4
millones de personas en los combates y a causa de sus secuelas, con lo que esta
guerra pasó a ser el segundo conflicto bélico más mortífero del mundo desde la
segunda guerra mundial.
Particularmente
a la luz de la turbulenta trayectoria de Congo tras el asesinato de Lumumba,
este sigue siendo una fuente de esperanza, debate e inspiración entre los
movimientos y pensadores radicales de toda África y más allá. Saíd Husaini,
quien publica regularmente en Jacobin, ha hablado recientemente con Georges
Nzongola-Ntalaja, un destacado intelectual congoleño y autor de una biografía
de Lumumba, sobre la vida, la muerte y la política del líder nacionalista
radical.
expuesta:
No puede haber una plena reparación por el asesinato de Lumumba. Ninguna suma
de dinero ni cualquier otra forma de compensación haría justicia al daño
sufrido por Congo al perder a un líder visionario de 35 años de edad que podría
haber ayudado a construir un gran país. Ninguna suma de dinero haría justicia a
sus hijos, que se criaron sin el cariño y el apoyo de un padre que los guiara a
través de la infancia, la adolescencia y la juventud. Y lo mismo cabe decir de
su mujer y de otros y otras familiares, cuya pérdida no podría mitigarse con
bienes materiales.


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